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A todos nos gusta ver los resultados finales o mínimas respuestas de cualquier tipo de tratamiento al que nos sometemos. El gran deseo de todos los pacientes con problemas capilares es verse cuanto antes con su resultado final y volver a sentir su densidad capilar. Lo cierto es que todos aquellos tratamientos capilares requieren de vital paciencia y perseverancia.

Todos los pacientes están impacientes por ver algún mínimo resultado y ver que todo el esfuerzo está mereciendo la pena.  El pelo injertado pasa por todas sus fases, y va adquiriendo fuerza muy poco a poco. Por este motivo sabemos que la evolución del injerto capilar es muy lenta necesitando en la mayoría de los casos casi aproximadamente un año para ver resultados finales.

Durante las primeras semanas una vez aplicado el tratamiento observamos el cuero cabelludo pero que, a su vez con el paso del tiempo, aproximadamente 6 semanas comenzamos a notar que va cayéndose. En esta fase no hay nada que temer. El hecho de que se caiga el pelo es un indicio de que todo va como debería ir. El mismo pelo que se cae comenzará a crecer con el paso de los días.

Cada persona reacciona de forma diferente, mostrando diferentes ritmos en la evolución de su tratamiento, pero por norma general normalmente a partir del tercer mes de los folículos trasplantados comienzan a nacer pelos débiles y tímidos, este hecho es una de las principales pruebas que muestran que el injerto capilar está funcionando.

Entre el periodo de tiempo transcurrido entre el sexto y décimo mes, el pelo va adquiriendo una mayor corpulencia y fortaleza.

Y a partir del décimo mes en adelante es cuando el paciente ya comienza a apreciar resultados muy semejantes a los finales. Donde cada vez más la alopecia deja de tener protagonismo.

Lo que si debemos tener claro es que, si nos ponemos en manos de auténticos profesionales y seguimos sus pautas durante todas las facetas del tratamiento, los resultados tarde o temprano aparecerán.