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Aunque la alopecia es normalmente un tema que preocupa en su mayoría a la parte masculina de la sociedad, el caso es que prácticamente todos somos susceptibles de sufrir caídas de pelo, bien sea de manera permanente o más visible, o de forma más circunstancial e incluso poco perceptible.

Un dato que poca gente conoce es que para que una pérdida de cabello se note de forma acusada, tienen que desaparecer cerca del 50% del pelo de una zona, ya que de lo contrario pueden empezarse a notar zonas más claras o poco densas, pero no alopecia tal como nos imaginamos.

Es por eso que siempre se recomienda acudir a un profesional cuanto antes al empezar a notar que se nos cae el pelo, antes de llegar a un punto donde ya es notable, y hemos perdido una gran cantidad de densidad capilar.

Una vez hemos aportado este consejo, vamos a lo realmente importante para hoy. A la hora de informarnos sobre este problema, la alopecia o la caída de pelo, es importante hacer una distinción, y es la diferencia entre el hombre y la mujer.

A continuación, veremos algunas de las diferencias entre ambos sexos de cara a la alopecia, aunque comenzaremos con una cifra para poder entender mejor de qué estamos hablando.

La alopecia es una condición que afecta a más del 50% de los hombres en el mundo, mientras que en las mujeres podemos movernos en cifras que rondan el 30, 45%, y sobre todo lo encontramos en edades más avanzadas (llegando al punto máximo tras la menopausia), y sin llegar a una calvicie completa en la mayoría de los casos. Sabiendo esto, ¿Qué nos hace diferentes?

EN EL CASO DE LOS HOMBRES

La alopecia congénita. Este tipo de alopecia nos viene determinada genéticamente, aunque es interesante remarcar que esto no es tan determinista como parece. La genética lo que nos da es una propensión a generar un problema, pero a menudo es nuestro entorno y hábitos lo que hace que unos genes se manifiesten o no.

Por tanto, dos hombres pueden hacer lo mismo y llevar el mismo estilo de vida, pero si genéticamente estas predispuesto a perder pelo… lo sentimos, pero algo se acaba perdiendo.

Por otra parte, tenemos la alopecia adquirida. Esta alopecia deriva de lo que hablamos anteriormente, de los hábitos y el entorno. Por ejemplo, una persona sedentaria, con una dieta pobre en vitaminas y minerales, tiene más del doble de posibilidades de quedarse calva (además de sufrir otras patologías), incluso cuando no está predispuesta genéticamente.

En el caso de los hombres, algo a destacar es que a pesar de que hacer deporte tiene múltiples beneficios, una elevación de los niveles de DHT, puede hacernos perder algo de cabello, aunque estemos ganando en salud, debido a los efectos androgénicos de esta hormona.

EN EL CASO DE LAS MUJERES

También tenemos una predisposición genética. Las mujeres también pueden heredar este gen, aunque es bastante menos común desarrollarlo que en el caso masculino.

Sin embargo, hay estudios que dicen que cuando una mujer tiene esta predisposición a la calvicie o la pérdida de pelo, puede legar a desarrollarla de forma más prematura y notable que en el caso de algunos hombres, lo cual hace que los hábitos cobren una mayor importancia para revertir los efectos.

Alopecia adquirida. Mientras que en el caso de los hombres la mayoría de los casos de calvicie están relacionados con la testosterona y sus hábitos, en el caso de las mujeres casi siempre se relaciona la calvicie o la pérdida de cabello con la menopausia.

El descenso de algunos niveles hormonales, reduce la aparición de pelo nuevo para reponer el que se va cayendo, además de reducir la calidad y grosor de cada cabello.

Unos hábitos saludables evidentemente ayudan al mantenimiento del cabello, pero es el entorno hormonal el que determinará en muchos casos que desarrollemos alopecia o no.

 

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